Escuela de la pesca de hombres en tres relatos:
Mc 1, 21-28; 3, 1-5; 5 1-20
Andrés Saldarriaga Ríos
Resumen:
El artículo presenta el discipulado del evangelio de Marcos como escuela de formación de pescadores de hombres, partiendo del estudio del significado bíblico de la expresión “pescador de hombres” y el uso del sustantivo “hombre” que hace el evangelio de Marcos en tres relatos específicos como clave semántica para descubrir la identidad de los hombres a los que deben los discípulos pescar. Desde allí se deduce posibles sentidos de la metáfora: sobre ser “pescador de hombres”
Introducción
Uno de los propósitos del discipulado está representado en los evangelios sinópticos a través de la metáfora de la “pesca de hombres”. La imagen aparece en Marcos en el relato de la vocación de los dos primeros discípulos a orillas del mar de Galilea, en una narración llena de detalles que están relacionados con el proceso de formación del discípulo en la escuela de Jesús. El evangelista presenta a Jesús, en primer lugar, como un desconocido que llama a Simón y Andrés, quienes lo siguen de inmediato; sugiriendo de esta manera la identidad divina de Jesús, su autoridad y su capacidad de atraer e incluso seducir al seguimiento. En segundo lugar, Marcos señala que Jesús los invita a seguirlo, anunciando con ello una diferencia sustancial entre los maestros de las escuelas rabínicas y Jesús-maestro quien no se presenta sólo como un maestro de la Torah, sino como el contenido mismo de la enseñanza. Y luego de la invitación a este seguimiento Jesús ofrece a sus discipulos el proyecto de llegar a ser pescadores de hombres. La metáfora llama la atención por varios motivos, primero porque en ella se sintetiza la vocación-misión de los discípulos y segundo porque a pesar de que los discípulos pudieron comprender que pescar hombres habría de significar algo parecido a captar personas, reunir un pueblo, salvar almas, etc., ellos aún desconocen el significado propio de esta invitación, la identidad de los hombres a los que deben pescar, los medios y el modo de realizar dicha pesca.
A lo anterior, hay que añadir que aunque la expresión ἁλεεῖς ἀνθρώπων (pescador de hombres) no se vuelve a mencionar en el resto del relato, existe la posibilidad de expandir el sentido de esta metáfora a todo el relato ya que si el objetivo del discipulado es llegar a ser pescadores de hombres las escenas siguientes al llamado pueden comprenderse como parte de aquel proceso pedagógico que ofrece el Jesús de Marcos a sus discípulos, sin embargo, ¿es posible caracterizar, desde este supuesto, la identidad de los hombres a quienes los discípulos deben aprender a pescar?, ¿existe algún elemento semántico que nos permita suponer esta identidad? y finalmente ¿sería posible entender los gestos que el Jesús de Marcos realiza en presencia de los discípulos como la escuela de la pesca de hombres?
Desde estas cuestiones, ofrezco en el presente texto un somero recorrido por el evangelio de Marcos que, partiendo del llamado a los discípulos, nos permita señalar las escenas donde el evangelio hace mención exacta de la palabra ἄνθρωπος (hombre) pues creo que estas perícopas podrian considerarse como el esenario donde Jesús quizo enseñar a sus discípulos el arte de ser pescadores de hombres. Pero antes de ello, considero necesario aclarar el sentido y el uso que el evangelio da a esta expresión.
Pescar y evangelizar
Desde el contexto de la narración de Marcos “pescar hombres” puede entenderse como una forma adaptada a la cosmovisión de los pescadores que Jesús usó para llamarlos Sin embargo, es importante señalar que ya en el Antiguo Testamento encontramos imágenes relativas a la pesca de hombres en textos como Isaías, Jeremías, Amós, Habacuc y Ezequiel aunque en un sentido negativo y evidentemente distinto del que Jesús hace de ella. Por tanto, los comentaristas bíblicos prefieren aclarar los sentidos de esta imagen desde la novedad que ofrece Jesús a los términos, señalando la relación entre el llamado y la misión, e interpretándose de cara a la tarea evangelizadora que Jesús encomendó a la iglesia después de su resurrección. Entre las interpretaciones de la metáfora del pescador de hombres destaco las siguientes: 1) una invitación que Jesús les hace a los llamados a un cambio de mentalidad o de estilo de vida. Los llamados solo sabían ser pescadores y esta era su forma de ganarse el pan y Jesús los anima a vivir ya no para sobrevivir sino para hacer que otros vivan la vida que ofrece el reinar de Dios ; 2) una provocación para que los discípulos abran sus fronteras. Para pescar hombres los llamados deberán salir de su pequeña aldea; 3) como una referencia a la función liberadora del mal, propia de la predicación del evangelio ; 4) como referencia a la evangelización universal, es decir, como una invitación a hacer parte de la misión propia de Jesús que es la de salvar al hombre de su situación de miseria para introducirlo en la dinámica del reino de los cielos.
De estas afirmaciones queda claro, entonces, que los discípulos son invitados a un cambio de vida que consiste en hacer parte de una escuela de formación donde el centro del aprendizaje es el mismo Jesús y cuyo objetivo es aprender el arte de pescar hombres. Así, con la expresión “los haré llegar a ser” el evangelio sugiere, de alguna manera, que el camino de formación tiene un inicio, unas etapas y un final que será la capacidad de hacer que otros hombres entren en la dinámica del reino. En segundo lugar, los comentaristas resaltan el carácter misionero de la expresión en el sentido de que consiste en transmitir una experiencia de salvación no solo a los de su pueblo sino a todas las naciones. y, finalmente, los comentaristas están de acuerdo en señalar que Jesús llama a sus discípulos primero a seguirlo y luego a colaborar en su misión salvadora, liberadora y sanadora como señal de la buena noticia del reino de los cielos, por tanto, la dinámica de seguimiento que el evangelio relata estará influenciada en este sentido.
Desde esas primeras consideraciones ya vislumbramos la lectura que se propone a continuación del evangelio de Marcos como una pedagogía para el discípulo que se convierte en pescador de hombres y para tal objetivo usaremos un canal semántico que servira como medio para descubrir el proceso de formación del discípulo que propone el autor del evangelio de Marcos. Tal medio será la palabra ἄνθρωπος (hombre), por tanto comenzaremos describiendo los posibles significados de la expresión hombre en el evangelio, para después elegir aquellas perícopas en las que el evangelio hace recaer toda la fuerza de la acción salvador de Jesús sobre el hombre, suponiendo de alguna manera que con ello el evangelista quiere hacer notar el tipo de hombre a quien los discípulos deben identificar y tener en cuenta en el ejercicio de la pesca.
La palabra hombre en Marcos
De las casi 60 veces que el evangelio usa el término relativo a anthropos, 17 se refieren a la persona misma de Jesús: 14 de ellas antecedidas por el sustantivo υἱός (hijo del hombre); 9 veces como una comparación entre lo divino y lo humano o como una forma de contrastar la acción o la intención humana con el querer de Dios, (como cuando se refiere a los mandamientos de los hombres en 7, 7. 8 y 11, o cuando habla del hombre por quien Jesús será entregado en 14, 21 o en el caso del hombre fuerte en 3, 27); también aparece 3 veces en las narraciones parabólicas; 13 veces en un contexto relativo a... (como en 6,44: cinco mil hombres) ó 8, 24 (“veo a los hombres como árboles”); y 5 veces en un contexto de sanación o liberación de espíritus inmundos (como en el caso del hombre con un espíritu inmundo de la sinagoga en 1, 23, el hombre de la mano paralizada en 3, 1. 3. 5 y el endemoniado de Gerasa en 5, 2), en cuyos casos no se menciona el nombre propio de la persona sanada o liberada y más bien se insiste en llamarlos con el sustantivo neutro “un hombre” o el nominativo “el hombre”. Son, pues, estos tres hombres los que se roban nuestra atención por ser ellos a quienes el evangelista decide llamar no por el nombre o su lugar de procedencia sino con el apelativo generico “ἄνθρωπος”.
El endemoniado de la sinagoga: Marcos 1, 21- 28
La perícopa es el inicio de una serie de acciones milagrosas de Jesús que los comentaristas llama “un día de Jesús en Cafarnaúm” que se ambienta en diversos escenarios: la sinagoga, la casa de Pedro, la puerta de la ciudad.
El relato comienza y termina con la exaltación de la doctrina y la enseñanza de Jesús y, en el centro de la narración, está el hombre con un espíritu inmundo que es liberado a través de la autoridad de la palabra del Maestro, como si el evangelista quisiera llamarnos la atención sobre la razón por la cual esta enseñanza es diferente: Jesús es un maestro con autoridad que libera al hombre oprimido, incluso aquel que se encuentra oprimido por una forma equivocada de religión. Más aún, puesto que la narración se ubica justo después del de la vocación de los cuatro primeros discipulos y, por tanto, ser testigos de este acontecimiento los ubica como aprendices de la pesca de hombres en Israel, que, en resumen sería: pronunciar una palabra llena de autoridad que permita la liberación del hombre de fuerzas suprahumanas que lo incapacitan para asimilar la acción de Dios.
El maestro comienza su pedagogía de la pesca de hombres en un contexto religioso quizá por el hecho de que es allí donde el reinar de Dios que Él anuncia, necesita obrar con mayor fuerza y autoridad. El endemoniado no habla en voz singular sino plural, quizá porque la doctrina que Jesús enseña atormenta sobremanera las estructuras preestablecidas de los letrados y fariseos y son estos quienes deberán ser invitados a un cambio de estilo de vida. Así, el hombre de la sinagoga se presenta como el primer modelo de “hombre pescado”, es decir, salvado, liberado por el Jesús-maestro de Marcos y su liberación tiene que ver sobre todo con cambio de manera de pensar (metanoia) sobre la religión y sobre Dios. Los discípulos desde allí han de comprender que su tarea evangelizadora es, como la misma palabra lo expresa, radicalmente nueva.
El hombre de la mano paralizada: 3, 1-6
Luego de la escena en la sinagoga, el relato continúa narrando la acción salvadora de Jesús en la vida familiar 1, 29-31 y la vida pública 1, 32-34, y su objetivo: la salvación de los excluidos 1, 40-45, los enfermos 2, 1-12 y los pecadores públicos 2, 13-17. Pero a pesar de que en las perícopas mencionadas muchos hombres son los beneficiarios y sin duda hacen parte de la enseñanza del maestro a los discípulos sobre el sentido de su llamado, solo hasta el capítulo 3, 1-6 Marcos vuelve a mencionar el término anthropos, esta vez para referirse a un hombre que tenía la mano paralizada. El contexto es parecido al del endemoniado: está en la sinagoga y es sábado. El evangelista llama la atención sobre los fariseos que querían ver si curaba en sábado para tener de qué acusarle, por tanto, la escena está ambientada en una atmósfera más bien tensa para Jesús. El hombre es presentado como un incapaz, su mano está paralizada, con todo lo que ello puede significar: no puede trabajar, no puede tocar, está limitado e incapacitado. Ahora bien, el signo más representativo de la escena tiene que ver, en esta ocasión, con la forma en cómo Jesús realiza la acción sanadora: le dice al hombre, "levántate ahí en medio”. Jesús lo pone en el centro de la sinagoga, o sea, en el centro del culto, como queriendo decir que solo poniendo al hombre en el centro podremos poner a Dios en el centro. Así el relato da un paso más en la novedad que trae el evangelio y los discípulos tendrán que saberlo y guardarlo bien en su corazón: si bien la religión es importante, es necesario que ésta se ponga al servicio del hombre, como también el sábado (ver. 2, 27). Los pescadores galileos están atentos a este signo porque hasta entonces también ellos han vivido una religión amañada y acomodada y aprenden que los medios de la pesca no solo son el poder sanador y liberador de Jesús sino su capacidad de dignificar al hombre, como se refuerza en la siguiente perícopa.
El endemoniado de Gerasa: Marcos 5, 1-20
El tercer y ultimo uso nominativo de la expresion ἄνθρωπος aparece en la escena del endemoniado de Gerasa. También es un hombre, pero viviendo en una condición inhumana. El relato es estremecedor y desconcertante: el mal se ha apoderado de él de manera encarnizada. Jesús lo libera y el fruto de esa liberación se resumen en tres consecuencias que, a la larga, podríamos llamar los frutos de la evangelización: Marcos dice que luego de la liberación el hombre estaba sentado, vestido y en su sano juicio.
Los discípulos tienen en la liberación de geraseno un ejemplo claro de evangelizar: pescar hombres consiste en devolverles la dignidad como personas. El endemoniado de Gerasa es el símbolo de una evangelización humanizadora que tiene como culminación el envío del hombre nuevo a anunciar su restauración , el endemoniado se convierte en predicador: ¿pescador de hombres?.
Consideración final
Así pues, los discípulos desde estas perícopas han aprendido que la evangelización, la pesca de hombres, comienza por renovar la imagen de Dios. La autoridad de Jesús que no solo se evidencia en su enseñanza de palabras sino en sus obras liberadoras transmite a los discípulos la certeza de que la pesca de hombres no solo se hace con discursos y argumentos intelectuales sino con obras visibles que evidencien la acción liberadora de la experiencia religiosa. Además, los pescadores que ahora siguen a Jesús, a partir de la escena del hombre de la mano sin vida, pudieron constatar que pescar hombres es estar del lado de la vida, lo cual puede significar ponerse por encima de los preceptos temporales que incapacitan para hacer lo bueno. Entienden que el hombre al que deben pescar es ese que está en medio, el que ha sido excluido, quien ha perdido su fuerza y a quienes utilizan las autoridades fariseas para acusar al maestro. Y finalmente, los pescadores de hombres reciben de Jesús y del endemoniado de Gerasa la más hermosa de las formaciones sobre el sentido final de la pesca de hombres: hacer que los hombres vivan de acuerdo con su dignidad de hijos de Dios. La difícil labor de la pesca de hombres consiste, entonces, en sacar la humanidad del mal que representa el pecado y sus estructuras (incluyendo las religiosas) para que puedan vivir como verdaderos hijos de Dios, proclamando también ellos a los suyos que “Dios ha tenido compasión”.
Bibliografía
Bravo C. (l989) Galilea año 30 México, D.F.
Cardona H. (2014) Evangelio según san Marcos, Rasgos bíblicos y teológicos.
Castro S. (2005) El sorprendente Jesús de Marcos, El evangelio de Marcos por dentro. Desclee de Brouwer: Sevilla
Gnilka G (1999), El evangelio según san Marcos Mc 1 1 - 8, 26, Ediciones sígueme, salamanca: España.
Leonidas (2007),Cuestiones Teológicas, Vol. 34, No. 81 p. 55 - 86 Medellín - Colombia. Enero-Junio de 2007, ISSN 0120-131X
Jean Valette. (1986) L’evangile de Marc. Parole de puissance, message de vie. Commentaires. Tomo I. p. 20
Lentzen-Deis F. (1998) Comentario al evangelio de Marcos, modelo de nueva evangelización. Editorial verbo divino. Navarra España.
Mateos J. Comentario al evangelio de Marcos.
Molina a. (2003) Todo lo ha hecho bien, un comentario al evangelio según san Marco. Ediciones San Pablo. Guatemala
Navarro M (2006) Marcos. Verbo divino. Navarra: España
Pérez M (2007) Mc 1, 16-20: Llamada y seguimiento de los primeros discipulos. Entre los textos-fuentes bíblicos y la tradición rabínica. Universidad de Granada BIBLID [0544-408X (2007) 56; 45-78] MEAH, sección Hebreo 56 (2007), pp. 45-78
Pikaza X. (1997)Para vivir el evangelio, Lectura de Marcos. Navarra, España: Verbo divino
TAYLOR, V. Evangelio según San Marcos, Cristiandad, Madrid 1979, 225.
Silva S (2012) Evangelizar como Jesús, para transmitir la fe cristiana. Iluminación bíblica a partir de Mc 4,35-5,43 CELAM vol. XXXVIII Julio - Septiembre / No. 151 // p. 307-333 - ISSN 0121-4977 / Bogotá-Colombia